Establecer límites puede resultar difícil cuando sentimos miedo al rechazo, culpa o preocupación por decepcionar a otras personas. Sin embargo, los límites cumplen una función importante en la protección del bienestar emocional.
Un límite saludable expresa aquello que necesitamos, lo que podemos ofrecer y las situaciones que nos generan malestar. Su construcción requiere autoconocimiento, comunicación y práctica.
Aprender a establecer límites permite desarrollar relaciones más claras y reconocer que nuestras necesidades también merecen atención y cuidado.